En Corrientes, un proyecto comunitario demuestra cómo el coaching, la comunicación y la capacitación pueden convertirse en motores de transformación social. Tras meses de acompañamiento, alrededor de 60 emprendedores y artesanos se animaron a montar una feria que se transformó en un espacio de encuentro, creatividad y nuevas oportunidades.
El origen de la iniciativa
A través de la fundación que presido comenzamos nuestro trabajo en plena pandemia, cuando muchas personas quedaron sin empleo y con pocas alternativas de ingresos.
Descubrimos un enorme talento artesanal y creativo en la comunidad, pero también la necesidad de confianza, herramientas y motivación para dar el primer paso. Desde allí, el proceso se centró en:
- Reforzar la identidad comunitaria y sus fortalezas.
- Capacitar en oratoria, ventas y publicidad.
- Dictar talleres de coaching para vencer el miedo a emprender.
- Aplicar estrategias de neuroventas y comunicación efectiva.
La feria: un espacio de crecimiento colectivo
El resultado fue la organización de una feria comunitaria que reunió a decenas de emprendedores con propuestas diversas:
- Artesanías: veladores, macetas, adornos, artículos de baño y decoración.
- Gastronomía: pizzas, empanadas, pollo asado, hamburguesas, pastelitos y tortas.
- Reciclados y productos sustentables.
El evento se extendió durante toda la jornada, de 9 a 21 horas, convirtiéndose en un espacio para desayunar, almorzar, cenar y compartir en familia, siempre respetando los protocolos sanitarios.
Más que una feria: un modelo de economía circular
Uno de los pilares del proyecto fue apostar a la economía circular, fomentando que el dinero recaudado quedara en la comunidad, fortaleciendo la red de vecinos y generando un efecto multiplicador.
Como expresé en una entrevista publicada por republicadecorrientes.com:
“A los vecinos les genera una gran satisfacción tener talleres de neuroventas, donde aprenden cómo vender, qué palabras usar, qué tono de voz aplicar y cómo presentar mejor sus productos”.
Este proceso no solo impulsó la autosuficiencia económica, sino también la confianza personal y el orgullo comunitario.
Motivados por el Coaching, artesanos se animaron a montar una feria en su barrio. Se trabajó sobre la identidad de la comunidad y de sus vecinos, sacando a la luz fortalezas y debilidades. Luego se convocó a los emprendedores para potenciar sus productos, superar inseguridades al momento de emprender y animarse a ofrecerlos al público. Entre los talleres dictados, destacó uno de coaching especialmente diseñado para perder el miedo de emprender.
Una experiencia que inspira
Esta feria se convirtió en un claro ejemplo de que, con acompañamiento, motivación y herramientas adecuadas, los sueños de los emprendedores pueden convertirse en realidades sostenibles.
Desde la fundación que lidero, seguiremos apostando a este modelo de transformación social, donde el coaching, la comunicación y la capacitación funcionan como motores de cambio para familias, barrios y comunidades enteras.
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