Este año tuve el honor de participar en el festejo conmemorativo al Día de la Independencia, un evento cargado de emoción, símbolos y unión comunitaria. Fue un momento especial que me permitió no solo celebrar mis raíces mexicanas, sino también compartirlas con el pueblo correntino, que me ha recibido con tanto cariño.
En mi discurso expresé lo que para mí significa la independencia: un recordatorio de que la libertad no solo se hereda, también se construye día a día con nuestras acciones, decisiones y valores. La independencia, en cualquier nación, es la fuerza que impulsa a los pueblos a soñar, crear y avanzar.
Más allá del acto protocolar, lo que más me conmovió fue la energía de la gente, la calidez de cada saludo y el entusiasmo con el que todos se sumaron a la celebración. En cada bandera, en cada aplauso y en cada mirada, se reflejaba un mismo espíritu: la unión a través de la diversidad cultural.
Agradezco profundamente a los organizadores, a las autoridades y a todos los que hicieron posible este encuentro. Para mí, estas experiencias son una confirmación de que la comunicación y la cultura son puentes que nos acercan, nos inspiran y nos invitan a crecer juntos.
Sin duda, este festejo quedará en mi memoria como un recordatorio de que honrar la independencia también es honrar el presente que compartimos.
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